Descripción de los principales procedimientos diagnósticos para los TNE
Biopsia
La biopsia de un tumor neuroendocrino es una prueba diagnóstica mediante la cual se extrae una pequeña muestra de tejido del supuesto tumor. Hay diferentes tipos de biopsias, y el médico y usted podrán valorar el más apropiado para su caso. Por ejemplo, puede que la biopsia se haga mediante una endoscopia o que sea necesario entrar en quirófano. El tejido extraído se analiza en el laboratorio. Por medio de métodos inmunohistoquímicos, el patólogo buscará en el tejido tumoral biomarcadores específicos de los tumores neuroendocrinos, como la cromogranina A. En este tipo de prueba se usan anticuerpos unidos a un colorante, que permiten al patólogo ver determinadas estructuras al microscopio y obtener información concreta sobre las células tumorales. De este modo, se puede alcanzar el diagnóstico preciso del TNE.
Es importante que entienda el informe patológico de su tumor neuroendocrino y que se familiarice con la información que contiene, ya que su médico lo utilizará para diseñar un plan de tratamiento personalizado para su caso.
Endoscopia
Durante la endoscopia, los médicos pueden extraer pequeñas muestras de tejido sospechoso para analizarlas en el laboratorio. Este procedimiento se suele llevar a cabo con sedación.
En función de la localización y el tipo de tumor, el médico usará uno de los siguientes procedimientos:
Gastroscopia o colonoscopia: por medio de un tubo de fibra óptica fino y flexible llamado endoscopio que se introduce por el esófago hasta el estómago (gastroscopia), o por el colon a través del recto (colonoscopia), el médico puede examinar las distintas partes del tubo digestivo.
Broncoscopia: se introduce por la garganta hasta las vías respiratorias un tubo de fibra óptica delgado y flexible llamado broncoscopio para ver la tráquea y los pulmones.
Ecoendoscopia: el médico observa el tubo digestivo y los órganos circundantes (como el páncreas) con una cámara flexible que también permite realizar ecografías. Así, se pueden llegar a captar los tumores de pequeño tamaño que pueden no ser visibles en otras pruebas de diagnóstico por imagen.
Análisis de sangre
A la hora de diagnosticar un cáncer neuroendocrino, probablemente el médico le pida unos análisis de sangre para comprobar si presenta una concentración elevada de los biomarcadores de tumor neuroendocrino en sangre, entre ellos, proteínas y hormonas específicas que permitan revelar de qué tipo de TNE se trata. En estas pruebas diagnósticas se puede examinar la función renal (la urea y los electrolitos), la función hepática, la función tiroidea, las hormonas hipofisarias (como la prolactina o la somatotropina), el calcio sérico, la cromogranina A o las metanefrinasplasmáticas, entre otros valores.
Análisis de orina
El análisis de orina es una prueba habitual en el diagnóstico de los tumores neuroendocrinos. Muchos TNE funcionantes suelen producir concentraciones altas
de serotonina, una sustancia que, al descomponerse en el organismo, genera el compuesto 5-HIAA, que posteriormente se excreta en la orina. Para analizar la presencia de HIAA
en la orina, se le pedirá que recoja muestras de orina durante un periodo de 24 horas,
ya que la concentración de serotonina puede variar a lo largo del día. Como preparación
para esta prueba, también se le pedirá que evite determinados medicamentos y ciertos alimentos ricos en serotonina (como el chocolate, las aceitunas y los plátanos) entre 3 y 7 días antes de la prueba.
Técnicas de diagnóstico de TNE por imagen
Las pruebas radiológicas desempeñan un importante papel en el diagnóstico y seguimiento de los tumores neuroendocrinos. Estas pruebas diagnósticas permiten identificar la localización, el tamaño y la posible propagación del tumor.
Las tomografías axiales computarizadas (TAC) ofrecen una imagen tridimensional del interior del cuerpo mediante una serie de imágenes transversales diferentes captadas con un aparato de rayos X sumamente especializado. La prueba en sí no lleva mucho tiempo (entre 10 y 30 minutos, aproximadamente). En función del tipo de prueba, puede que se le pida que beba una solución de contraste, o que se le inyecte un contraste, que ayuda a visibilizar mejor determinados tejidos y a producir mejores imágenes de cualquier tumor y de otras anomalías.
En las resonancias magnéticas (RM) se emplean campos magnéticos para detectar pequeños tumores y metástasis. Esta prueba suele llevar más tiempo que una TAC (entre 30 y 90 minutos aproximadamente) y puede resultar más ruidosa (es posible que se le entreguen unos tapones para los oídos). Las RM se llevan a cabo en un aparato especial que a algunas personas les puede producir claustrofobia. Si usted sufre claustrofobia o cualquier otro problema, hable con el médico para que le dé un sedante que le ayude a relajarse. No debería hacerse ninguna RM si tiene alguna pieza metálica en el cuerpo (como un marcapasos, un implante óseo o una prótesis dental). No dude en consultar al médico si una RM es lo adecuado para su caso.
En las ecografías se usan ondas sonoras de alta frecuencia para producir imágenes del interior del cuerpo. Se trata de una prueba no invasiva, lo que quiere decir que se hace por fuera del cuerpo sin necesidad de entrar en él, y las imágenes se captan «en tiempo real». Las ecografías muestran la estructura y el movimiento de los órganos internos del cuerpo, e incluso la sangre fluyendo por los vasos.
Pruebas diagnósticas de medicina nuclear
Las técnicas diagnósticas de medicina nuclear, también llamadas pruebas diagnósticas funcionales, son una herramienta valiosa en el diagnóstico de tumores neuroendocrinos. En estas pruebas, se inyecta en el torrente sanguíneo una pequeña cantidad de un agente radiodiagnóstico. Este se une a los receptores presentes en la superficie del tumor y libera una señal radioactiva, que se puede detectar mediante un aparato de exploración. Existen distintas técnicas diagnósticas de medicina nuclear que son específicas para la detección de diversos tipos de TNE y sus metástasis.
La tomografía por emisión de positrones (PET) se puede combinar con la TAC, lo que
se conoce como PET/TAC, para proporcionar imágenes más detalladas. Estos son
algunos ejemplos:
Las PET con galio-68 o cobre-64 se pueden usar en pacientes con TNE que expresan receptores de somatostatina. Estas pruebas pueden revelar tumores en cualquier parte del cuerpo que son difíciles de detectar solo con una RM o una TAC.
Las PET con 18F-FDG detectan las células que reducen rápidamente la glucosa del organismo, una característica de muchos tipos de cáncer. Algunos TNE, especialmente los tumores agresivos y que crecen a gran velocidad, se pueden detectar con esta prueba.
Las gammagrafías con octreotida, también llamadas gammagrafías de receptores de somatostatina (GRS), permiten detectar TNE que expresan receptores de somatostatina. En esta prueba se usa un fármaco llamado octreotida, al que se acopla un marcador radioactivo. Tras inyectarse en una vena, este fármaco viaja por el torrente sanguíneo y acaba uniéndose a las células tumorales. A continuación, se usa una cámara especial para captar imágenes de las zonas en las que se ha acumulado el marcador, lo que permite localizar los tumores en el cuerpo.