Tratamiento quirúrgico de los TNE
La intervención quirúrgica es el primer paso en el tratamiento de un tumor neuroendocrino, especialmente cuando se detecta en una etapa temprana.1,2 El objetivo de la intervención dependerá del tipo de TNE, su localización y su tamaño y de si se ha extendido.
Con la cirugía curativa se busca extirpar el tumor en su totalidad, junto con un perímetro de tejido sano y limpio. Es posible que la intervención quirúrgica logre curar el cáncer y que no sean necesarios otros tratamientos.
La cirugía paliativa se aplica en el caso de que el tumor se haya extendido o sea demasiado grande para extirparlo de una vez. La reducción de su tamaño puede contribuir a aliviar los síntomas, sobre todo, si presiona algún órgano o produce una cantidad excesiva de hormonas. Este abordaje se suele combinar con otras opciones de tratamiento para aumentar su eficacia.
Efectos secundarios generales de la intervención quirúrgica*
La recuperación dependerá del estado general de salud, el tipo y la complejidad de la intervención y las posibles complicaciones. Algunos de los efectos secundarios frecuentes son dolor en el lugar de la intervención, sangrado o supuración de la herida, hinchazón y hematomas, infección, cansancio, hernia quirúrgica y alteración de funciones. El equipo médico le informará sobre el procedimiento y le indicará cómo controlar estos síntomas.
Tratamiento con análogos de la somatostatina
Una parte fundamental del tratamiento crónico de los tumores neuroendocrinos es la toma de análogos de la somatostatina (ASS). Los ASS son versiones de la somatostatina natural, una hormona producida en el cerebro y el tubo digestivo que regula la liberación en diversos órganos internos de otras hormonas y sustancias químicas. Las inyecciones de ASS pueden detener la sobreproducción de hormonas (como la serotonina) que provocan síntomas característicos de algunos tipos de TNE, como rubor y diarrea. Además, se ha demostrado que los ASS pueden ralentizar el ritmo de crecimiento de algunos TNE del tubo digestivo.3
Efectos secundarios generales de los ASS*
Los efectos secundarios suelen ser leves y pasajeros y pueden incluir pérdida del apetito, náuseas, distensión abdominal, dolor de estómago, cansancio, diarrea (poco frecuente), dolor en el lugar de la inyección y variación de la frecuencia cardíaca. En algunos pacientes también se observan cambios en la concentración de glucosa en sangre. Si tiene diabetes, es probable que deba medirse la glucemia con mayor frecuencia y que tenga que aumentar o reducir su medicación. El médico le ayudará a gestionar los posibles cambios de la dosis.
Aunque es poco habitual, ocasionalmente su uso prolongado puede producir cálculos biliares, por lo que se recomienda hacerse pruebas de imagen de forma periódica para detectar su presencia.
Quimioterapia
La quimioterapia puede formar parte del abordaje terapéutico de determinados tipos
de TNE y, a veces, está recomendada después de la intervención quirúrgica en los TNE
de evolución rápida (cuyo indicador es un índice alto de división celular). Actúa deteniendo
o ralentizando la rápida proliferación de las células cancerosas.
Por lo general, la quimioterapia se administra por vía intravenosa de forma ambulatoria,
por lo que no requiere hospitalización. Sin embargo, su médico también podría optar por recetarle alguno de los fármacos quimioterápicos orales que existen. En cualquier caso,
le deberá recomendar como parte de su tratamiento para el tumor neuroendocrino las opciones que mejor se adapten a sus necesidades concretas.
Efectos secundarios generales de la quimioterapia*
Existen muchos fármacos quimioterápicos, y las reacciones varían en función del tipo de fármaco y de cada paciente, por lo que el médico debería explicarle con antelación los posibles efectos secundarios, como cansancio (que puede prolongarse durante varios meses hasta finalizar el tratamiento), náuseas, caída del cabello, aumento del riesgo de infecciones, pérdida de peso, diarrea y estreñimiento, piel reseca, erupciones cutáneas y entumecimiento u hormigueo en manos y pies.
Tratamientos moleculares dirigidos
Los tratamientos dirigidos son aquellos diseñados para atacar las células cancerosas dejando intactas las células sanas; están cobrando cada vez más importancia en el abordaje terapéutico de los TNE. Pueden contar con distintos mecanismos de acción y afectar a la forma en que las células cancerosas se multiplican, se dividen o se propagan. Por ejemplo, se pueden usar inhibidores de la tirosina cinasa en los TNE pancreáticos para bloquear un proceso que se conoce como angiogénesis, mediante el cual los tumores generan nuevos vasos para mantener un buen riego sanguíneo que les permita crecer.
Efectos secundarios generales de los tratamientos moleculares dirigidos*
Como ocurre con todas las opciones de tratamiento para los TNE, los efectos secundarios varían en función del fármaco. Algunos efectos generales podrían ser llagas en la boca, diarrea, estreñimiento, cansancio, náuseas, falta de apetito y pérdida de peso.
Medicina nuclear
El tratamiento radioisotópico, o tratamiento radionuclídico de los receptores peptídicos (TRRP) para tumores neuroendocrinos, es una parte importante del abordaje terapéutico que se sigue cuando otros tipos de tratamientos, como las intervenciones quirúrgicas o la quimioterapia, no son adecuados o dejan de surtir efecto. Este tratamiento se administra por vía intravenosa y se dirige contra los tumores que poseen una alta concentración de receptores de somatostatina, los cuales abundan en la superficie celular de la mayoría de los TNE. Cuando se valora aplicar este tratamiento, se lleva a cabo una prueba de diagnóstico por imagen para confirmar que los tumores presentan receptores de somatostatina. El TRRP actúa uniéndose a los receptores de somatostatina de las células tumorales y aplicando radiación selectiva para dañarlas o destruirlas.
Efectos secundarios generales del tratamiento radioisotópico*
Algunos de los efectos secundarios frecuentes son dolor tras el tratamiento, náuseas, vómitos, diarrea, elevación de las enzimas hepáticas (p. ej., la bilirrubina), cansancio, caída del cabello, aumento del riesgo de infecciones, riesgo de crisis del síndrome carcinoide y variaciones leves en la producción de células sanguíneas. Si sufre cualquiera de estos síntomas, debe ponerse en contacto con el médico responsable de su caso para que los pueda tratar.
La toxicidad medular o la toxicidad renal son efectos secundarios menos frecuentes. Para proteger los riñones, puede que reciba una perfusión de aminoácidos.4